puerrosEl bajo valor calórico del puerro hace que esta verdura pueda ser incluida en dietas de control de peso, además de que su elevado contenido en fibra aporta sensación de saciedad.

Pertenecen a la misma familia que el ajo y la cebolla, pero poseen un sabor más suave. Los puerros son una buena fuente de folatos (intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico) y también aportan vitaminas C y B6, aunque estas últimas en menor cantidad.

La primera tiene acción antioxidante, participa en la formación de colágeno, huesos y dientes, además de favorecer la absorción del hierro de los alimentos y aumentar la resistencia a las infecciones. La segunda, por su parte, actúa en el metabolismo celular y en el funcionamiento del sistema inmunológico.

Sin embargo, estas no son las únicas propiedades que presenta esta verdura. El agua es el componente mayoritario, lo que, unido a su bajo contenido en hidratos de carbono, convierte al puerro en un alimento de escaso aporte calórico. Además, presenta una cantidad importante de fibra y de algunas vitaminas y minerales. Así, destaca en potasio (necesario para la transmisión del impulso nervioso y para la actividad muscular) , magnesio (relacionado con el funcionamiento del intestino), calcio (interviene en la construcción y mantenimiento de huesos y dientes ) y hierro (interviene en la formación de la hemoglobina y de los glóbulos rojos). Por otro lado, el aceite esencial presente en este vegetal actúa sobre las vías respiratorias y facilita la expectoración, acción beneficiosa en caso de problemas respiratorios como catarros y bronquitis.

Trucos para elegirlos
A la hora de elegir puerros, los expertos lo tienen claro. «El tallo debe ser blanco, recto y consistente, sin marcas ni zonas gruesas. Las hojas, de color verde oscuro y con forma plana», dice Joaquín Luquin, hortelano. Asimismo, deben rechazarse aquellos ejemplares que presenten hojas amarillentas, blandas, descoloridas o en mal estado. Tampoco se deben adquirir puerros cuyas hojas estén secas ni aquellos que tengan el tallo hinchado.

Una vez en casa, se debe cortar el tallo en sentido longitudinal y separar las hojas una a una para eliminar la posible tierra que queda entre ellas. Los puerros se mantienen en buen estado en el frigorífico hasta dos semanas. Una vez que han sido cocinados, han de consumirse en un periodo máximo de dos días, ya que, si no, podrían resultar indigestos.

Fuente: Diario de Navarra

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