flores-tilo

Desde tiempos inmemoriales, el tilo acoge a todos los que se amparan en su generosa sombra, ya sea en la montaña, en los prados, junto a las ermitas, en los patios o en las plazas y paseos. Quizás por eso, pero también por su imponente presencia, haya dado nombre a innumerables lugares por toda nuestra geografía. De hecho, está considerado como uno de los árboles más grandes y longevos del continente europeo, por lo que antes se decía de él que crece durante tres siglos, vive tres siglos y tarda tres siglos en morir.

En muchos pueblos, especialmente de las regiones germanas, el grandioso tilo presidía desde la plaza o junto a la iglesia, la vida social que transcurría a la sombra del venerable. En las noches de verano, presenciaba los idilios, las fiestas y los bailes que se celebraban a su alrededor. De ahí, uno de sus nombres populares en Alemania: “tanzbaum” (el árbol de la danza).

Durante el mes de junio, hasta las abejas bailaban en torno a las flores que al atardecer extienden su aroma delicioso e irresistible. El amor nacía literalmente al pie de estos árboles, y en Nierstein (Hesse), se creía que un tilo proveía de niños a toda la región. También se plantaba tradicionalmente para conmemorar los nacimientos y formaba parte de rituales de amor y fertilidad.En países como Bélgica y Suiza, se consideraba un símbolo de libertad, ya que a sus pies tenían lugar las deliberaciones y juicios, y los perseguidos podían “acogerse a sagrado” refugiándose en los tilos y olmos.

Por toda la región cantábrica, los tilos se han plantado y podado al principio del verano para recoger la preciada tila, uno de los pocos recursos que permitían obtener algo de dinero en muchas aldeas de montaña. En Picos de Europa, se creía que si el hacha tocaba la “teya”, dejaría de dar flores durante diez años, por eso se recogía a mano, arrancando pequeñas ramas. De ellas se escogía la flor y se dejaba la hoja para el ganado. Se suele plantar en los parques y en grandes espacios, donde crea una atmósfera agradable y acogedora, aunque son los tilos silvestres que crecen en los desfiladeros y en los bosques de ribera los que verdaderamente muestran toda su majestuosidad y fuerza. Y es que ensanchándose en el aire y bombeando agua y oxígeno, este árbol sostiene cauces y taludes y crea suelos fecundos y mullidos con el diluvio otoñal de su hojarasca.

La relajante tila
La tila es un remedio muy eficaz, tanto en infusión como en forma de baños, en casos de insomnio, ansiedad y tensión nerviosa, pero también para aliviar gripes, resfriados o tos. Una tila es, por ejemplo, la fórmula magistral para prepararse ante un examen o ante una situación estresante. Para ello se usa la flor que se recoge a partir de junio y hasta finales de julio en la montaña. La madera, muy ligera, blanca y fácil de trabajar, se ha usado para hacer todo tipo de utensilios y tallas. Hasta no hace mucho, gran parte de los recipientes de los pastores se fabricaban con este material, pues no se agrieta fácilmente ni tampoco absorbe los olores o sabores de los alimentos.

Junio: Encuentros al pie de los árboles
“La flor del sabuco, madre, ya la tengo recogida, la mañana de San Juan, que sirve de medicina.” Como marca la tradición, hay que recoger por San Juan las hierbas medicinales que alcanzan el apogeo de su virtud en esta época. Flor de saúco, tila, verbena, orégano, tomillo, espliego o hipérico (hierba de San Juan) se cogen ahora y forman parte de la botica casera que ha de renovarse todos los años. Es éste también el momento cumbre de la vegetación en lo que respecta a los setos y matorrales, que ahora protegen eficazmente las plántulas, los nidos, las crías y las guaridas de una gran cantidad de especies que encuentran aquí refugio. Además, toca erradicar las invasoras zarzas y los helechos, ya que si se siegan ahora, rebrotan con dificultad.

Frutos tempranos

Las fresas silvestres son los primeros frutos del bosque. Pese a su pequeño tamaño, son capaces de colmarnos de un intenso sabor. En algunos cuentos populares, las fresas simbolizan el verano, y el héroe o la heroína se verán obligados a emprender una misión en apariencia imposible: buscarlas en pleno invierno. Pero además del fruto, la misma planta, las raíces y las hojas sirven para hacer un té delicioso que tiene efectos depurativos y calmantes. Aunque esta infusión puede teñir la orina de un tono rojizo, es completamente inocua y es posible tomarla a discreción.

Fuente: Revista Integral

Te ha gustado?...haz un comentario