Centaura para combatir la diabetesA su poderoso efecto hipoglucemiante se suma su capacidad para abrir el apetito.

Si hace unos meses hablábamos de la que sin duda es la centaura más bella, el aciano, hoy toca hacerlo de una de la más comunes y útiles: la centaura áspera (Centaurea aspera L.), también conocida como «travalera». Se trata, en efecto, de una planta muy extendida en el este de la península Ibérica y el valle del Duero, así como en las islas Baleares. Crece en márgenes de caminos y prados, en ambientes soleados y secos, y puede hallarse florida casi todo el año.


Se cosechan sus flores, tallos y hojas, de un sabor profundamente amargo que puede persistir hasta mucho después de haberlas probado. Eso explica una de sus principales virtudes: la capacidad de estimular la secreción de jugos gástricos y bilis por la vesícula, lo que, entre otras cosas, es útil para despertar el apetito en personas desganadas.

Los herboristas proponen para tal fin una fórmula que combina a partes iguales centaura con raíz de genciana –planta amarga donde las haya– y anís estrellado –que actúa como corrector de sabor. Se maceran toda la noche dos cucharadas de esta mezcla por medio litro de agua, se cuela y se toman 3 o 4 vasos al día antes de las comidas. Esta misma fórmula, tomada después de comer, facilita una cómoda digestión y previene la sensación de ardor de estómago.

Sin embargo, sin duda la virtud principal de la travalera, que comparte con otras plantas de su mismo género, como la C. melitensis, la C. calcitrapa y la C. jacea, es reducir la presencia de azúcar en la sangre y la orina de los diabéticos. Este efecto hipoglucemiante, por el cual se está prescribiendo en medicina natural, se recogió en estudios farmacológicos de los años 50 y 60, pero sigue sujeto a análisis más concluyentes.

Las personas diabéticas, en caso de decidirse a seguir un tratamiento herbario, deben controlar de todos modos los niveles de glucemia para ajustar, si es preciso, la dosis de insulina o antidiabéticos orales a una mayor o menor concentración de planta en la decocción o la infusión.

Poder antiséptico

La centaura se considera, además, antiinflamatoria y antiséptica. Se indica en infecciones con diarrea o náuseas, en intoxicaciones alimentarias leves y para reequilibrar las funciones de hígado y vesícula tras una alteración hepática.

Se encuentra en forma de planta fresca y seca, en polvos y preparados comerciales en extracto líquido y comprimidos, combinada con eucalipto, copalchi, vainas de judía, galega, gimnema o centaura menor, entre otras.

La centaura se suele mezclar con gimnema y vainas de judía para reducir el nivel de azúcar en la sangre.

Los herboristas la incluyen en una fórmula magistral con hojas de gimnema y vainas de judía, de efectos afines, y una ramita de canela para no añadir azúcar. Se hierve 3-4 minutos una cucharada de la mezcla por vaso, se reposa 10 minutos y se toma tres veces al día, tras las comidas. Si se encuentra demasiado amarga puede hacerse infusión, con la planta muy triturada y dejándola apenas 5-6 minutos en reposo.

Fuente: Jordi Cebrián / Revista Cuerpo Mente

Te ha gustado?...haz un comentario