Generalmente cuando hablamos del té viene a nuestra mente un típico salón inglés, con su tetera y sus tazas de porcelana, acompañado de unas deliciosas pastas de mantequilla, unos emparedados y una espléndida tarta.

Dejando a un lado esta imagen, lo cierto es que la cultura del té viene de China, donde era utilizado para calmar dolores de cabeza, curar la disentería e, incluso, la hepatitis. Actualmente, sabemos que puede prevenir diversas enfermedades cardiovasculares también. Se ha convertido en muchos países en una de las bebidas más populares.

Si bien es cierto que lo tomamos a menudo, sabemos en realidad poco de sus diversas variedades y sus propiedades a favor de nuestra salud.

Una de las variedades más caras y desconocidas que se producen en China es el té blanco. Se le tiene por un elixir de la juventud, ya que una de sus enzimas captura los radicales libres producidos por las células evitando el envejecimiento y la formación de células malignas. Asimismo, posee un bajo nivel de taninos y de teína (alcaloide equivalente a la cafeína en el café), por lo que se puede tomar de dos a tres tazas, incluso, por las noches.

El té verde es la joya de la corona, ya que, al no estar fermentando, conserva intactos los componentes vitamínicos, antioxidantes y medicinales de sus hojas. Previene el riesgo de infarto, mejora las mucosas y la piel, ayuda a adelgazar, ayuda a eliminar hipertensión y diabetes, potencia del sistema inmunológico, ayuda a eliminar líquidos y previene las caries, todo esto gracias a la gran cantidad de polifenoles, vitaminas, minerales y aminoácidos que contiene. Su preparación es importante si se quieren  conservar todas sus propiedades: agua a temperatura entre 50 y 90 grados, sin que llegue a hervir. Para completar este cuadro de bebida ideal es bueno saber que dos tazas de té verde tienen el mismo contenido en vitamina C  que en un vaso de zumo de naranja.

El té negro es la “oveja negra”, valga la redundancia. Se produce principalmente en la India y Sri Lanka (antiguo Ceilán) y su “mala fama” proviene de su alto contenido de teína, uno de los más altos dentro de los diversos tipos de té. Sin embargo, sus beneficios son parecidos: relaja y dilata las arterias, incrementa el flujo sanguíneo hacia el corazón, ayuda a hacer la digestión, inhibe la producción de bacterias bucales y es un eficaz estimulante, debido a la teína que contiene.

Cuando se prepara una infusión es conveniente dejar el té en reposo durante más de tres minutos antes de consumirlo, así se puede a extraer un 40 por ciento de sus componentes solubles y una mayor cantidad de taninos.

El té rojo se considera en China como el más idóneo para la salud, puesto que actúa sobre las energías funcionales de nuestro cuerpo y ayuda a disminuir el nivel de ácido úrico y los triglicéridos, desintoxica y depura el organismo y se utiliza, sobre todo, para los trastornos digestivos y para ligeras depresiones.

Fuente: Instituto de Hematología e Inmunología

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