No todo el mundo sabe que el es la segunda bebida más consumida del mundo, sólo por detrás del agua. Una tradición china de la que se han apropiado otras culturas, dándole diferentes connotaciones y estilos, pero que sigue atrayendo a millones de consumidores.

Tés hay de muchas clases, pero todas se basan en cinco. Y horas para tomarlo hay muchas pero cuando más apetece es a las cinco de la tarde, con puntualidad británica.

Cuenta una antigua leyenda china, que por el año 2700 a.C. el Emperador Chen-Nung, para prevenir las infecciones que traía el agua, ordenó hervir toda agua de consumo humano.

Así fue como accidentalmente cuando estaba hirviendo su agua a la sombra de un árbol del té silvestre cuyas hojas se mecían dulcemente con la brisa, unas hojas cayeron en su olla.

La curiosidad lo llevó a probar lo que sería la primera infusión de té, la cual le pareció refrescante y estimulante. Chen Nung introdujo así la costumbre de consumir té en su corte, costumbre que rápidamente se fue extendiendo a todo su pueblo.

Aunque existen más de 300 variedades de té, lo cierto es que todos provienen de la misma planta, la Camellia Sinensis, de la que se procesan cuatro tipos de té, en cuatro colores: Blanco, Verde, Negro y Rojo.

El té blanco estaba originariamente reservado sólo para el Emperador y sus allegados. No deja de ser un té verde del cual sólo se recogen los brotes a principios de primavera.

Las variedades más conocidas son el Darjeeling blanco, que es un té de calidad suprema, con aroma delicado y sabor suave, sedoso y un toque algo dulzón; el Ceilán blanco, uno de los más valorados, con notas a licor, miel y pino; el Bai Mu Dan, originario de Fujian, es uno de los más escogidos por su fragancia delicada y sabor suave.

Bai Hao Yinzhen (Yinzhen), es uno de los mejores del mundo en su especie. Es de producción muy limitada, lo que lo hace bastante caro, pero dentro de sus propiedades, se encuentra en estudio científico el ser anticancerígeno.

El té verde es un té no fermentado, del que se recolecta la hoja, se deja secar y luego se cuece al vapor y es secado con fuego.

Existen numerosas variedades de té verde, todas ellas muy populares en China y Japón, y las más conocidas son: el Lung Ching (Pozo del Dragón), procedente de los lagos de Hangzou, se caracteriza por su color verde esmeralda, aroma fresco y fragante, y sabor ligeramente dulce; el Gunpowdwer, llamado así por su aspecto similar a la pólvora que se empleaba en los cañones.

Tiene un color verde dorado oscuro y sabor algo áspero; o el Longjing, cuya característica principal es ser tostado en una sartén y tener una alta fermentación. Posee un aroma suave, gentil, con sabor equilibrado y color amarillo verdoso.

Earl Grey, Ceylon, Java, los tés más famosos son tés negros. Se obtiene después de un proceso de oxidación. Las hojas recién recolectadas se extienden en habitaciones húmedas para que fermenten por varias horas, adquiriendo su característico tono verde oscuro o negro.

El té negro tiene un sabor fuerte y puede combinarse con leche. Su nivel de cafeína es muy superior a la del té verde conteniendo entre 25 y 100 mg. según el grado de fermentación.

El té rojo (Pu-Ehr) es originario de la región de Yunnan, una provincia incorporada a china en el siglo XIII y situada junto a Birmania, Laos y Vietnam.

Se obtiene por recolección de las hojas, a las cuales se le aplica un breve secado al aire libre, para después pasar a un secado mas prolongado en una habitación cerrada, agregando algunos microorganismos al proceso. También se le llama «té postfermentado».

Fuente: elEconomista.es

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