Ha sido duro pero por fin has conseguido perder los kilos que querías. Si no estás dispuesta a recuperarlos, no te descuides, el mantenimiento es tan importante como la fase de dieta. Aquí tienes las claves para evitar el temido efecto yo-yó.

Sigue las indicaciones del experto

Si te has puesto en manos de un endocrino o un nutricionista, ellos mismos te darán las pautas de alimentación y hábitos de vida para no recuperar el peso perdido. Si has confiado en alguna dieta estrella, como la Dukan, no te saltes la fase de mantenimiento, es tan importante o más que las anteriores si no quieres tirar todo tu esfuerzo por la borda, volver a ganar más peso del que perdiste y bajar el ritmo de tu metabolismo, convirtiéndote en una de esas personas que se pasan la vida engordando y adelgazando. Tenlo claro. La fase de mantenimiento debe ser permanente, es decir, debe suponer un cambio en tus hábitos nutricionales y de vida de ahora en adelante. Ayuda experta. Si necesitas que alguien te ayude a descubrir qué falla en tu alimentación y tus costumbres, puedes acudir a un coaching nutricional.

Come más

Has leído bien. El hambre se combate comiendo, igual que te quitas la sed bebiendo. Darle a tu organismo lo que necesita en cada momento es la única manera de evitar que tu metabolismo se convierta en ahorrador, es decir, que almacene como un tesoro lo poco que le das. Esto ocurre cuando haces dietas muy estrictas, te saltas comidas o suprimes nutrientes necesarios, como los hidratos, las grasas o las proteínas. Lo ideal es comer algo ligero y sano cada vez que sientas hambres (más o menos cada 3 o 4 horas). Esto significa comer entre horas, pero alimentos sanos, como frutas, yogures, frutos secos, fiambre bajo en grasa, tortitas de arroz inflado, chocolate negro… Así evitarás acumular hambre, mantendrás estables tus niveles de insulina y evitarás los atracones de dulce.

Come legumbres

Son uno de los alimentos más interesantes desde el punto de vista nutricional, ya que te aportan proteínas de origen vegetal, vitaminas, minerales como el hierro, y carbohidratos de digestión lenta. Esto significa que, si las preparas de forma ligera, tendrás un plato único completo, energético y nutritivo pero bajo en calorías. Lo mejor. En ensalada, sopa o guiso, en forma de pasta (en tiendas eco encontrarás macarrones de harina de garbanzo) pasta o crema tipo hummus, comerte un plato de legumbres te alimentará y te quitará el hambre durante horas, además de ayudarte a regular tu tránsito intestinal. Tres días en semana. Tomar legumbres de forma habitual te ayudará a controlar tu peso.

Haz ejercicio

Es la forma más barata, saludable e inteligente de mantener el peso, ya que podrás permitirte muchos más caprichos gastronómicos y además mantendrás tu cuerpo en forma y evitarás la flaccidez típica de la pérdida de peso. Cuida tus músculos. Y tendrás la mayor garantía contra el efecto yo-yó, ya que la masa muscular consume mucha más energía que la grasa y hace que tu metabolismo siempre esté quemando calorías, incluso en reposo. Pero no hace falta que desarrolles grandes músculos, con tonificarlos con disciplinas como yoga, pilates, body pump o haciendo máquinas conseguirás mantener tu masa muscular y lucir un cuerpo esbelto y atlético.

Sigue unos horarios

Si quieres tener tu peso bajo control, debes seguir un orden y una regularidad en tus comidas, respetando en lo posible unos horarios adecuados a tu trabajo y tu actividad física diaria. La comida más importante del día es el desayuno. Con un pequeño tentempié a media mañana, llegarás a la comida con el hambre justa. Si tienes unos horarios complicados, es preferible que hagas pequeñas ingestas cada pocas horas, a que acabes dándote un festín a las 5 de la tarde cuando llegues a casa. Procura que la cena sea ligera, temprana y a la misma hora. Comer a tus horas y de forma variada te ayudará a conseguir todos los nutrientes que tu cuerpo necesita cada día y te evitará muchos atracones.

Cuidado con el azúcar refinado

Éste es uno de tus mayores enemigos, y se esconde por todas partes: en el pan de molde, en los bricks de sopa, crema de verduras o leches vegetales; en las conservas, snacks dulces ¡y salados!; en el fiambre envasado, los yogures, el salmón ahumado; las salsas de bote, los refrescos… Nuestro consejo. Lee las etiquetas de todo lo que compres, te vas a sorprender. Sustituye el azúcar blanco por azúcar de caña, sirope de savia, sirope de agave o estevia, un edulcorante natural. Súper bio. Comprando en un supermercado ecológico te asegurarás de que los productos que compras están libres de azúcares blancos o refinados y grasas saturadas o trans.

Fuente: Yahoo Tendencias

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