Por falta de tiempo o de apetito muchas personas descuidan el desayuno. Te proponemos varias opciones para cuando tienes prisa, prefieres comer algo salado o te levantas sin ganas de comer.

Una comida esencial para la energía

Después de una noche de sueño y ayuno, y ante de un día lleno de actividades, el cuerpo necesita ´´des-ayunar´´ para recuperarse y comenzar el día con energía, En teoría, el desayuno debería cubrir el 25% de nuestro consumo total de energía. En la práctica, este porcentaje fluctúa entre el 15% y el 20%. Cuando te levantas tarde,  ya estresada y sin apetito, es imposible hacer un desayuno en condiciones. Sin embargo, dedicar 15 minutos al desayuno ofrece numerosas ventajas.

Desayuna para adelgazar

Si cuidas la línea no te saltes el desayuno: de hecho, las encuestas de nutrición han demostrado que las personas que no toman desayuno tienden a comer más grasas. Y esto no es de extrañar: resistir al final de la mañana la llamada de un pincho de tortilla con pan en el bar de la esquina es una misión casi imposible cuando se tiene el estómago vacío. Y si logras superar estas tentaciones, es muy probable que en el almuerzo te lances a comer lo que sea, casi siempre alimentos ricos en grasas.

Un déficit que no se recupera

Respecto del equilibrio nutricional se ha observado que los micro-nutrientes que no se ingieren en el desayuno no se compensan en las otras comidas. En el desayuno el organismo tiene la oportunidad de recibir las vitaminas presentes en frutas o cereales (que ahora están enriquecidos con vitaminas y oligoelementos) y una buena dosis de calcio. Según estudios publicados en 1998, el desayuno favorecería los procesos de memorización y el aprendizaje, tanto en los niños como en los adultos.

Desayunos para todos los gustos

¿La composición ideal del desayuno? Una bebida caliente, un producto lácteo o un huevo o una rebanada de jamón, una fruta y carbohidratos complejos (pan, cereales). Para aquellos que no tienen tiempo o son refractarios a esta comida de la mañana, los siguientes menús están diseñados para prevenir las deficiencias y satisfacer los antojos.

1. Cuando no hay tiempo para sentarse:
Café o té
Leche fermentada tipo Actimel
Dos rebanadas de pan de jengibre y una manzana para llevar consigo e ir comiéndola en el trayecto de casa al trabajo.

2. Cuando la nevera está vacía:
Café o té
Una barra de cereal fortificado con calcio
Al llegar a la oficina, compra una fruta que sacie, como la banana

3. Cuando has pasado una noche en vela:
Zumos de frutas multivitamínicos: dos naranjas y un pomelo, y 1/4 de barra de pan fresco (comprado al regresar a casa)
Dos huevos fritos o revueltos
Café o té

4. Cuando tengas sed de exotismo:
Un kiwi o medio mango
Lassi (yogur indio con una pizca de comino)
Un panecillo
Café o té

5. Cuando tienes prisa:
Un tazón de cereales con leche
Una naranja para comer en la oficina

6. Cuando quieres conectar con tus recuerdos de infancia:
Un tazón de colacao
Dos rebanadas de pan con mantequilla y mermelada
Un zumo de naranja

7. Cuando te apetece algo salado:
Una loncha de jamón
Un trozo de queso
Dos rebanadas de pan
Un zumo de tomate

Con estas sugerencias no tendrás ninguna excusa para salir de casa con el estómago vacío.

Fuente: Yahoo Tendencias

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