La noticia la oí este miércoles en la radio (se puede escuchar a partir del minuto 40’ 30” del enlace) de la mano del equipo del programa “En días como hoy” de Juan Ramón Lucas. No me la podía creer, tenía que haber un error, así que hice mis indagaciones, fui a la fuente, y resulta que no, que el apunte radiofónico era cierto: “en 2.012 la Asociación de Fabricantes de Aperitivos estima que los españoles nos meteremos en el cuerpo 280.000 toneladas de aperitivos”… casi nada.

Este dato da para entretenerse un ratico mientras jugamos con la calculadora, veamos:

  • 280.000 toneladas son, redondeando, 280.000.000 kilos de aperitivos, ya sean del tipo patatas fritas diversas (estilo mediterráneo, al jamón, barbacoa, a las finas hierbas, vinagreta, artesanas, light…), maíz en todas sus vertientes (nachos, en tiras, tex-mex, palomitas, kikos…), pipas (saladas, naturales, peladas, chile…), frutos secos variados, etc. Doscientos ochenta millones de kilos, solo los españoles. En un año.
  • Esto supone qué, tomando como bueno el dato que nos aporta el Instituto Nacional de Estadística, que cifró en 47.190.494 los habitantes de España en 2.011, cada habitante toca más o menos a 5,7 kg de aperitivos al año. Un resultado en cierta medida distorsionado porque, seamos honestos, habrá una buena parte de ésa población que ni los pruebe (lactantes, niños menores de un año –aunque seguro que me sorpredería- personas con determinadas dolencias, etc.). Así, lo que nos queda es que la media por consumidor de este tipo de productos y año alcanza (y probablemente supera) los 6 kg. Para simplificar los siguientes cálculos supongamos que son sólo patatas fritas de las “normales”.
  • Dejando de lado el tema de la caducidad, esto implica que si una familia de 4 miembros (padre, madre y dos hijos mayores) tuviera que comprar de golpe todas las bolsas de patatas que les “tocaría” comerse en un año para cumplir con la media nacional, habría de comprar cerca de 140 bolsas de patatas (de 170 gramos) y llevárselas para casa (unos 152€/año en patatas fritas por familia de 4 miembros).
  • Si tomamos como medida de la ración estándar de este tipo de alimento la que sugieren muchos fabricantes en sus envases (unos 30 gramos) resulta que cada miembro de la familia hará uso de este tipo de raciones unas 200 veces al año. Llamativo para un grupo de alimentos que tiene una frecuencia de consumo recomendada en términos de “ocasional”.
  • Y ya que estamos, no puedo por menos que aportar el porcentaje de calorías que el consumo de estas patatas supondrían en relación al consumo del total de calorías que la mamá de la familia (necesidades medias estimadas en 2.000 kcal/día) precisa en un año. Una señora tipo medio, que consuma 6 kg de patatas fritas al año incorpora unas 32.400 kcal/año. Siendo que se estiman sus necesidades  en unas 730.000 kcal/año, la ingesta de las patatas fritas representa el 4,5% de sus necesidades calóricas anuales. Casi ná para un grupo de alimentos (salvo los frutos secos) que ocupan la cúspide de la pirámide de los alimentos (=de consumo ocasional y en cantidades moderadas).

Y todo esto lo uno al sofá y al deporte (en la tv). Ya que cuanto más mediático es el evento deportivo más se frotan las manos los fabricantes de aperitivos… y de cerveza. Hasta el punto que en la última semana del mundial de fútbol (nuestro glorioso mundial) se incrementó la venta de aperitivos un 18% y no son de extrañar las estimaciones que se hacen desde esta asociación que apuntan a que durante la Eurocopa que viene aumentarán sus ventas un 10% y durante las olimpiadas un 5%. El gremio de los cerveceros es también un gran seguidor de “La Roja”, saben a ciencia cierta que cuanto más lejos llegue España más cerveza venderán.

Al final va a resultar que las retransmisiones deportivas son un elemento implicado en el actual problema de sobrepeso y obesidad entre la población, ¿quitarán el fútbol de la tele algún día por este motivo? Espero que no, pero igualmente deseo que la población en general tome conciencia respecto a que así no se puede seguir. Es un problema colectivo pero con solución individual.

Y no se crean que hablo por hablar, una reciente publicación en una prestigiosa revista (se puede consultar aquí) ha puesto de manifiesto que cuanto menos tiempo se pasa en el sofá, menos probabilidades hay de estar amorrado a la bolsa de patatas fritas; y que en una intervención con el fin de mejorar los hábitos de una población, resulta más efectivo centrar los objetivos en aumentar el consumo de alimentos vegetales frescos y reducir el tiempo de permanencia diaria en el sofá, que centrarse en un plan dietético de reducción de las grasas presentes en la dieta junto con la promoción de la actividad física. Así pues ya lo saben, aunque ninguna de las dos estrategias es negativa por sí, al contrario, ambas son recomendables, resulta más rentable centrarse en aparcar el sofá e incluir frutas y hortalizas, que el hacerlo en bajar el consumo de grasas totales y procurar hacer más ejercicio.

Fuente: El nutricionista de la general

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