A los 17 años Raquel empezó a obsesionarse con su peso. Quería adelgazar a toda costa y esa obsesión derivó en una bulimia nerviosa. Con el paso del tiempo, la enfermedad fue más allá y terminó cayendo en las redes del alcohol. “Me levantaba por la mañana y sólo quería beber, beber y beber…”.

Así estuvo tres años, sin alimentarse. No comía nada sólido. El alcohol destruyó su cuerpo y su cabeza y su obsesión con el peso continuaba, nunca estaba lo suficientemente delgada.

“Llegué a pesar 37 kilos y mi vida estaba anulada. Dejé de ver a amigos, de salir de casa… sólo salía para comprar alcohol, lo tenía escondido por toda la casa”.

Ahora con 29 años Raquel se recupera de su ebriorexia, trastorno alimenticio con adicción al alcohol, en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. “Esta enfermedad es fruto de la civilización moderna, fruto de la importancia que tiene la imagen en nuestra sociedad” nos comenta Gabriel Rubio, psiquiatra del hospital madrileño, “quien la sufre quiere adelgazar a toda costa y a costa de todo, sin pensar en las consecuencias”.

En España cerca de 400.000 personas utilizan el alcohol u otro tipo de sustancias adictivas para tratar de perder peso. Una obsesión que si no se pone remedio a tiempo acarrea fatales consecuencias.

Fuente: informativostelecinco.com

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