Todos tenemos la tentación de caer de vez en cuando en las famosas dietas “milagro”. Y es lógico, ya que prometen perder mucho peso en poco tiempo. Desde siempre, este tipo de dietas han sido cuestionadas por profesionales de diferentes áreas como médicos y nutricionistas, no solo por cuestiones de pérdida de peso, sino también porque algunas de ellas pueden suponer un riesgo para nuestra salud.

Consumir un número muy bajo de calorías, llevar un dieta basada en un solo alimento o practicar el ayuno, son acciones que a corto plazo nos facilitarán la pérdida de peso, pero que harán que al abandonarlas suframos el “efecto rebote”, además de las consecuencias que tienen para nuestra salud. ¿Te gustaría conocer algunas de las consecuencias de este tipo de dietas? Si es así, no te pierdas las siguientes líneas.

– Deshidratación. La mayoría de estas dietas nos hacen creer que estamos perdiendo mucho peso y volumen, pero en realidad lo que se está perdiendo son principalmente líquidos. Como imaginaréis, esta pérdida tan acelerada puede provocar deshidratación. El agua es componente principal de la sangre, por tanto cuando disminuye drásticamente sus niveles la sangre se espesa, aumentando el riesgo de aparición de problemas cardiovasculares y renales. Asimismo, una falta de agua puede provocar problemas en la regulación de la temperatura corporal. 

– Cansancio. La falta de una correcta hidratación y la restricción de nutrientes inciden directamente en el rendimiento de las funciones principales de nuestro cuerpo. Esto implica tener una sensación continua de cansancio. Éste provoca que nuestro sistema nervioso parasimpático entre en un estado de “ahorro” de energía (para mantener las reservas que tiene ante la pérdida de energía que empieza a sufrir con la bajada de peso), lo que aumenta el cansancio y la conciliación del sueño.

– Cambios de humor. Las dietas restrictivas generan de por sí un estado anímico bastante alterable. Si a esto se le añade la constante sensación de cansancio y la poca calidad de nuestro descanso, nuestro malestar emocional está asegurado.

– Trastornos alimenticios. La obsesión de algunas personas por perder peso rápidamente a cualquier precio, puede ocasionar en algunos casos alteraciones en la conducta alimentaria, apareciendo la anorexia o bulimia. 

– Debilitamiento de nuestro cuerpo. Otro de los problemas que puede causar este tipo de dietas es que bajamos de peso “gracias” a pérdida de masa muscular. Esto puede derivar en lesiones importantes cuando se practica deporte. También debilitará nuestros huesos, aumentando la posibilidad de fractura.

Como veis, no es sólo cuestión de peso. Realizar dietas muy restrictivas puede, además de provocar el efecto rebote, ocasionar problemas en nuestra salud. Para evitar esto y perder peso de forma natural y saludable es necesario llevar a cabo una dieta equilibrada. Si no estamos seguros de cómo seguirla, lo ideal es acudir a un nutricionista que nos enseñará a comer correctamente, evitando posibles errores que hasta hora cometíamos sin darnos cuenta y así conseguir perder peso sin malestar. Si a esta dieta se añade un poco de ejercicio físico adaptado a nuestro estado de forma y beber la cantidad de agua recomendada, estaremos en el camino correcto hacia nuestro peso ideal.

 

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