chica nadando

Seguro que muchos de vosotr@s estáis aprovechando el verano para practicar deportes acuáticos, como la natación. Pero es importante prestar atención a las siguientes recomendaciones básicas para evitar lesiones que puedan amargarnos las vacaciones. ¡Tomad nota!

1. Dedica unos minutos a preparar la sesión. Es habitual comenzar a nadar sin calentar ni estirar, pero esto es un error, ya que durante los primeros minutos nuestros músculos están fríos y existe un mayor riesgo de sufrir lesiones. 5 minutos de bicicleta estática o simplemente caminar un poco junto con varios ejercicios de estiramiento será suficiente para poner nuestros músculos en marcha.

2. Nadar en el mar o río. Practicar natación más allá de una piscina puede ser una experiencia muy gratificante pero es necesario conocer bien el medio en el que se va a realizar. Si existe corriente, evita lanzarte a las olas de cabeza, además de asegurarte de que no existen corrientes submarinas. Nunca debes nadar durante una tormenta u otras condiciones climatológicas adversas como fuerte viento. ¡Recuerda que el agua es un buen conductor de la electricidad!

3. Nadar en piscina. A pesar de parecer el medio más seguro y controlado, existen más de 50 casos de tetraplejia cada año en España, por lo que toda precaución es poca. Es importante no tirarse a la piscina sin conocer su profundidad exacta. Deberás de tirarte de cabeza sólo desde el trampolín más alto y sin correr por la plataforma. Una vez estés en el agua aléjate del trampolín para evitar cualquier accidente con otro saltador. No debes nadar si estás cansado o si has bebido alcohol, sobre todo en este último caso ya que tus facultades para nadar se reducen drásticamente.

4. Primeros auxilios. Aprender a atender percances menores es vital para evitar consecuencias más graves o incluso mantener a una persona con vida mientras vienen los profesionales sanitarios.

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