Desde pequeños siempre nos han inculcado la idea de que es necesario hacer la cama cuando nos levantamos cada mañana. Pero, ¿realmente es tan saludable esta práctica?

Hoy retomamos un estudio publicado por la Universidad de Kingston (Londres) y del que hizo eco la BBC hace unos años, donde demostraban que no era tan beneficioso como se pensaba. Entre nuestras sábanas se encuentran los ácaros del polvo y otros microorganismos causantes de muchas afecciones como el asma o incluso insomnio. Cuando hacemos la cama, estamos creando un ecosistema perfecto para que estos insectos puedan vivir, se reproduzcan y se hagan más fuertes. Los espacios pocos ventilados y húmedos les benefician, y es justo lo que les damos cuando ajustamos bien las sábanas a nuestra cama junto con el sudor que hemos acumulado en ellas.

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En este caso, y por extraño que pueda parecer, la mejor forma de acabar con ellos es precisamente no hacer la cama. Dejar las sábanas sin colocar y abrir la ventana para renovar el aire de la habitación así como la luz solar, nos asegura un cambio de clima que poco favorece a estos microorganismos, ya que los deshidrata y acaban muriendo.

Muchos de estos insectos, pueden ser exterminados con productos de limpieza y manteniendo una buena higiene de las sábanas periódicamente, pero otros, como los ácaros, necesitan además de esto, una buena ventilación y exponerlos a los rayos solares.

Siguiendo estos consejos, podríamos reducir, según los responsables de esta investigación, la aparición de enfermedades respiratorias y otras relacionadas a estas.

Sin duda, un estudio que ofrece una excusa más para aquellas personas a las que nos les gusta hacer la cama cada mañana.

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