El próximo fin de semana nuestros relojes deberán ser atrasados una hora. Para muchas personas, este cambio pasará casi desapercibido, y en pocos días estará «superado». Sin embargo, para otras muchas puede suponer una situación más complicada y que necesite más tiempo, sobre todo en aquellas personas sensibles a las alteraciones en su reloj biológico.

Para que este cambio no resulte tan drástico es recomendable, acostarse unos minutos más tarde y levantarse unos minutos antes durante los días previos. De esta forma asimilaremos la situación gradualmente.

Además, este cambio de hora coincide con los meses más inestables, meteorológicamente hablando, del año. Por lo que si no se cuidan ciertos hábitos podremos sufrir somnolencia, dolor de cabeza o irritabilidad, entre otros.

Dentro de estos hábitos estaría, por ejemplo, dormir las horas necesarias. Nuestro cuerpo está «diseñado» para dormir más durante estos meses y así reforzarse (sistema inmunitario) ante factores externos como las bajas temperaturas. De esta forma afronta con mejor estado de salud los meses de otoño e invierno.

Otro de los hábitos es facilitar el descanso a nuestro organismo. Si te cuesta conciliar el sueño, es importante darte tu tiempo y preparar un «ritual» antes de ir a dormir. Dentro de este proceso puedes añadir acciones tan sencillas como un baño relajante con agua caliente, leer tu libro favorito o tomar una infusión relax. Sólo así conseguirás , aun con cambios de horario y mal tiempo, un sueño de calidad y reparador.

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