Pongámonos en situación. Estás terminando de comer en un restaurante durante el fin de semana. Estás muy lleno tras la comida pero en ese momento se cruza el camarero con una bandeja repleta de postres dulces. Y es en ese momento cuando lo llamas para ¡poder pedir el tuyo! Si esta situación te resulta familiar, no debes culparte por ello. Controlarse ante un dulce es bastante complicado y no lo decimos nosotros, está ¡respaldado científicamente! Veamos por qué nos ocurre.

Según un estudio llevado a cabo por científicos del centro Monell de Filadelfia, estamos genéticamente programados para detectar mejor el sabor dulce. Nuestro sentido del gusto cuenta con una gran variedad de herramientas para detectar este sabor en comparación con el resto de sabores.

Pero no sólo este estudio avala esta teoría. Según explica en su libro, Why we like the foods we do?, el psicólogo John Prescott de la Universidad de Newcastle, nos sentimos más motivados para experimentar el sabor dulce que cualquier otro, y es con el sabor que más disfrutamos. Esto se debe a que en siglos pasados, nuestros ancestros estaban «obligados» a probar in situ los alimentos para comprobar su estado. De esta manera, aquellos que tenían un sabor dulce eran los que estaban en buen estado para el consumo, y por el contrario los que tenían un sabor amargo indicaban que su estado no era recomendable para el consumo humano. De ahí que tengamos una mayor predisposición al sabor dulce.

Por último, también podría estar relacionado con la vejez. Es en esta etapa cuando hemos perdido gran parte de nuestras papilas gustativas, pero las que permanecen más activas son las relacionadas con el sabor dulce y salado. Por lo que podríamos decir que en estos años, el sabor dulce es aún más agradable que en cualquier otro momento de nuestra vida.

Y tú, ¿eres capaz de controlarte para no caer en la tentación de comer dulces? Si te cuesta hacerlo, prueba a consumir zanahoria o calabaza, gracias a sus hidratos de carbono complejos, evita que se produzcan picos de azúcar. También puedes tomar infusiones con canela o estevia para calmar la ansiedad por los alimentos dulces. 

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