Es normal, si cada mañana al despertar quieres quedarte cinco minutos más en la cama. Pero es igual de normal que esos «minutos extra» te sirvan de poco. Esto te llevará a comenzar el día sin ganas y que el transcurso del día se haga cada vez más largo.

Si quieres evitar esta molesta situación que se nos presenta cada mañana al despertar, debes poner en práctica estos 5 buenos hábitos que te llevarán a comenzar el día con vitalidad.

  1. NO posponer la alarma. Es un hábito muy extendido el retrasar la alarma de nuestro reloj o smartphone cuando suena cada mañana. Pero esto lo único que te provocará es más cansancio y menos ganas de levantarte. ¿La razón? Cuando retrasamos la alarma y nos dormimos de nuevo, aunque sólo sean 5 minutos más, hace que nuestro organismo comience de nuevo el ciclo del sueño. Esto provoca que al volvernos a despertar a los 5 o 10 minutos siguientes, interrumpimos este ciclo. Las consecuencias de esto son inmediatas. Sentiremos que estamos agotados, ya que nuestro cuerpo estará despistado, y tendremos la sensación de haber dormido poco. En cualquier caso, es importante levantarse de la cama en la primera alarma. Y para conseguirlo, nada mejor que descansar las horas que necesitas para pegar el salto.
  2. ¡Levanta las persianas! Es importante tomar contacto con la luz ambiental lo antes posible. Si en tu habitación no entra luz porque tienes las persianas bajadas, sentirás unas ganas irrefrenables de continuar durmiendo. Subir las persianas justo después de levantarse, permitirá saber a tu reloj biológico que ya es hora de activarse.
  3. ¡Cuidado con el café! Es sabido por todos que el café ayuda a reducir el sueño por lo que, a priori, es ideal para activarnos por la mañana. Pero quizás no sea tan recomendable tomarlo justo al despertarnos. Si lo hacemos así, estaríamos influyendo en la producción de cortisol. Lo que lleva, a largo plazo, a poder depender de esta bebida para producirla. Lo ideal sería tomar un zumo o té, de manera que permitamos a nuestro cuerpo producir cortisol de manera natural. Y cuando los niveles de esta hormona desciendan, tomarnos un café para activarnos de nuevo, por ejemplo a media mañana.
  4. ¡Deja la información para después! Seguro que te resulta familiar que, tras apagar la alarma, comiences a mirar tus redes sociales, noticias preferidas o incluso las conversaciones con tus contactos. Este hábito poco o nada colabora en el acto de levantarse. Permanecerás unos minutos en la cama y lo único que conseguirás es estresarte, al mirar la cantidad de información que invade tu smartphone nada más levantarte.
  5. ¡Sé metódico! Según un reciente estudio de la Universidad de Nottingham, las primeras horas de tu jornada son aquellas en las que más productivos somos, al tener una mayor concentración. Por esto, es importante anotar aquellas tareas más importantes que queramos realizar para que, al día siguiente, les des prioridad al comenzar la jornada y sepas por dónde empezar. Esto hará que toda tu energía y concentración de las primeras horas se enfoque a las actividades más complicadas. Así no se desperdicia esa vitalidad en pensar por dónde comenzar.

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