Es habitual sentirse cansado tras la práctica deportiva pero, si te quedas sin aliento y no puedes más, puede que tengas que revisar la forma de respirar.

Si tus músculos no reciben el oxígeno que necesitan, por una mala respiración, te sentirás fatigado y te costará seguir con tu entrenamiento antes de lo que te imaginas. Cuando realizamos ejercicio, aumenta nuestra necesidad de bombear sangre. Por esto es importante aprovechar la capacidad pulmonar. Nuestro estilo de vida nos lleva a utilizar una cantidad menor de aire de la que nuestros pulmones nos permiten. Pero no debemos olvidar la importancia de la exhalación, ya que si la realizamos de manera correcta aumenta los beneficios para nuestra salud física y mental, así como el rendimiento en nuestros entrenamientos.

Para entender mejor este tema, primero debemos saber que existen dos tipos de respiración. La que conocemos como torácica y la diafragmática. La primera de ellas hace que, en el acto de respiración, el tórax haga un movimiento hacia arriba  afuera al inspirar, y hacia abajo y adentro al espirar. Sin embargo, en la diafragmática, se realiza con el abdomen, llenándose la parte baja de los pulmones.

Cuando utilizamos sólo la parte superior para respirar, estamos realizando una incorrecta respiración. Es necesario intentar que el diafragma no esté tenso, para poder captar más aire. Normalmente ocurre que, al no tener una buena postura o tener estrés, provoca que nos agotemos cuando realizamos cualquier esfuerzo.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra eficiencia respiratoria?

Para poder aprovechar nuestra capacidad pulmonar, podemos seguir estos pasos:

  1. Coloca una de tus manos en el pecho y la otra en la tripa
  2. Llena tu abdomen de aire para posteriormente guiarlo hacia tu caja torácica
  3. Realiza el proceso contrario, y expulsa el aire desde la parte superior hasta la inferior (abdomen)

Realizar este ejercicio permite controlar el ritmo cardíaco. Igualmente mejora la concentración y energía, a la misma vez que relaja la mente.

La eficiencia respiratoria debe adaptarse al deporte que estés practicando. Por ejemplo si sales a correr lo ideal es realizar respiraciones cortas pero con un ritmo constante.

Si conseguimos tener conciencia de nuestra respiración y aprender a controlarla, mejoraremos la calidad de nuestro entrenamiento.

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