Cuando salimos a correr, quizás no prestemos atención o no seamos del todo conscientes de la importancia que tiene para nuestro cuerpo el mantener una adecuada postura mientras lo hacemos. Quizás por desconocimiento o simplemente porque ya hemos adquirido el hábito, adoptamos una postura en nuestras manos, hombros o caderas que no es del todo adecuada. Esto, además de reducir nuestro rendimiento, puede ocasionar lesiones. Por ello, en el post de hoy, os mostramos varias recomendaciones a la hora de salir a correr.

Cuando adquirimos un hábito, es difícil modificarlo. Esto ocurre con todos los aspectos en nuestra vida, por lo que en el running no iba a ser menos. Si queremos modificar una postura, nos va a costar tiempo, pero los beneficios de conseguirlo compensarán el esfuerzo. Además, cuando modificamos nuestra postura, estaremos apoyando nuestro ejercicio en nuevas partes de nuestro cuerpo, por lo que lo más normal es que nos duelan hasta conseguir el cambio. Sobre todo si hablamos de tendones o ligamentos. Pero es cuestión de tiempo que este dolor vaya desapareciendo y consigamos correr de la forma más eficiente y saludable.

¿Qué deberías de modificar para conseguir una actitud postural adecuada cuando practicas running?

  • Manos. Para conseguir evitar lesiones, nuestras manos deben actuar como si se tratasen de una prolongación de nuestro antebrazo, sin modificar la trayectoria del desplazamiento. Los antebrazos deben mantener en todo momento un ángulo de 90 grados en relación a la parte alta de los brazos. Al mismo tiempo, los brazos deben mantener un movimiento de péndulo, evitando que las manos se crucen. Éstas deben ir relajadas, manteniendo los dedos en una postura neutra, ni abiertos ni cerrados. Para conseguir esto, puedes imaginar que estás sujetando una pequeña canica con tu dedo índice y tu pulgar. Los dedos además no pueden ir en tensión, para así evitar un esfuerzo innecesario. No es recomendable ni cerrar los puños, ni situar las manos hacia fuera, ni relajar demasiado las manos o extenderlas completamente.
  • Caderas. Es necesario ser consciente de la postura que estamos adoptando y evitar relajarnos demasiado e ir en “piloto automático”. De lo contrario, seguramente presionaremos demasiado nuestras caderas, en una posición relajada, como si estuviéramos sentados. Esto provoca un “aplastamiento” de todas las partes de nuestro cuerpo. Lo que hace que nuestro rendimiento sea menor, empezando por una zancada más corta. Las partes donde se acumula esta presión mostrarán su malestar frente a esta postura, como por ejemplo los glúteos o la zona lumbar. Por ello es importante no ir tan relajado, y mantener una postura estirada. Así, nuestro cuerpo soportará una menor carga, y seremos más eficientes. Además evitaremos lesiones a medio plazo. Si al correr crees que no estás llevando la postura correcta porque estás comenzando a sufrir molestias, lo más recomendable es “resetear” para continuar corriendo después. Para ello párate y realiza unos estiramientos antes de continuar.
  • Hombros. Un hábito muy común entre los corredores, es salir a correr con los hombros hacia adelante y el pecho encogido. Esto provoca que nuestra capacidad para inhalar aire se reduzca, sin poder llenar nuestros pulmones al completo. Lo que afecta directamente a nuestro rendimiento, al aumentar la frecuencia con la que respiramos. Por ello se debe mantener una posición más atrasada de los hombros, y así recuperaremos capacidad de respiración.

correr con mejor postura

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