Seguro que has escuchado en numerosas ocasiones eso de que es mejor cenar poco si no queremos engordar. Es cierto que al final de nuestra jornada, unas horas antes de dormir, realizamos menos actividad física, por lo tanto necesitaremos un menor aporte de calorías. De lo contrario estaremos aportando un extra de “energía” a nuestro cuerpo que no utilizará y almacenará. Pero es necesario matizar que esto no ocurre necesariamente durante la cena. Ya que dependerá en gran medida de cómo se configure nuestra rutina diaria. Por ejemplo, si trabajas en una fábrica donde realizas un turno de noche, tendrás que configurar tus comidas en otro orden. Pero veamos un poco más de todo esto.

Lo más importante es saber que debes de repartir tus calorías en un mínimo de 5 comidas. El desayuno y comida deben tener aproximadamente el 30% de las calorías diarias, dejando un 20% para la cena, y un 10% para cada uno de los dos tentempiés que realicemos entre las comidas. Sea cual sea nuestro ritmo de vida, es necesario comer, como muy tarde, dos horas antes de irnos a dormir. En este sentido, cuanto más regular sea nuestro horario de comidas cada día, más lo agradecerá nuestro cuerpo.

Para que nuestra dieta sea equilibrada, deberemos tomar al menos dos raciones de frutas y hortalizas. Se puede repartir a nuestro gusto en las comidas, pero puede ser un gran momento el tomarlos a media mañana o a media tarde, para evitar llegar a las comidas principales con una gran sensación de hambre. Si esto ocurre, difícilmente nos podremos controlar y acabaremos comiendo más de la cuenta, debido a la ansiedad acumulada.

Si hablamos de proteínas, éstas no deberían de tomarse en más de dos de nuestras comidas diarias.

Para la cena, siempre es necesario optar por alimentos poco grasos y con proteínas vegetales, como la soja. Y siempre queda totalmente prohibido recurrir a comidas precocinadas, porque nos aportarán un alto contenido calórico y graso que no necesitamos antes de ir a dormir.

Si realizamos esto, estaremos favoreciendo una dieta equilibrada, con los beneficios que conlleva para nuestra salud. Si no sabes cómo configurar tus platos, puedes consultar con un profesional que te ayudará a entender cómo debes combinar los diferentes grupos de alimentos de forma saludable durante las distintas comidas diarias. Un ejemplo de cena saludable podría ser el preparar una ensalada con diferentes vegetales y frutos secos, complementando con una pieza de fruta.

Es muy normal sentir hambre antes de irnos a dormir, si cenamos dos horas antes. Por ello es importante escuchar a nuestro cuerpo y tomar algún alimento si esto sucediera. Esto permite que no se pare el flujo constante de proteína en nuestra sangre y se favorezca la reparación del tejido muscular mientras descansamos. Un ejemplo de tentempié que podemos tomar antes de irnos a dormir puede ser una infusión relajante, que nos ayudará a conciliar el sueño y no nos aporta calorías innecesarias.

Uno de los problemas que solemos tener ocurre cuando llega el fin de semana. Es ahí cuando comemos fuera de casa en alguna ocasión y nos cuesta realizar una cena adecuada. Aquí puedes descubrir algunos trucos para no engordar al comer fuera de casa.

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