Las razones por las que podemos sufrir un antojo, pueden ser muy diversas. Pasar un tiempo sin comer, sufrir estrés, o simplemente asociar tu estado emocional con la comida. Pero también puede deberse a una necesidad nutricional que tiene tu cuerpo. Si quieres saber más sobre por qué tu cuerpo te pide ciertos alimentos, te invitamos a seguir leyendo este post.
  • Tomates. Si últimamente suele apetecerte más el comer tomates, puede que tu cuerpo te esté indicando que necesitas comer más potasio. El aguacate o la col de Bruselas, son alimentos ricos en potasio que te ayudarán a reestablecer el equilibrio.
  • Carne roja. Es habitual, cuando se está siguiendo alguna dieta restrictiva, que te apetezca comer carne. Esto suele ocurrir porque quizás en tu cuerpo haya un déficit de hierro. Recuerda que es importante mantener un adecuado nivel de hierro para evitar sufrir enfermedades como la anemia.
  • Pizza. Si entre los restaurantes que más te apetece frecuentar en los últimos días están los restaurantes de comida italiana, puede que no tengas suficiente glucosa. El antojo por alimentos como las pizzas también puede estar relacionado con niveles bajos de triptófano y serotonina, o desequilibrios en los niveles de insulina. Para añadir glucosa a tu organismo sin aportar calorías innecesarias, puedes optar por comer arroz o cereales integrales, entre otros.
  • Queso. En el caso de que te apetezca comer queso de una forma más frecuente, puede que no tengas suficiente calcio. Para reponerlo puedes añadir a tus comidas más productos lácteos como leche o yogur, o verduras como la espinaca.
  • Fruta. El antojo por comer alguna pieza de fruta, suele estar relacionado con la falta de vitaminas y minerales en tu dieta. Por ello es necesario comer, al menos, 4 piezas de fruta diariamente para aportar a tu organismo diferentes vitaminas que necesita.
  • Dulces. Uno de los motivos más habituales por los que nuestro cuerpo nos demanda la ingesta de dulces es porque nuestros niveles de triptófano son bajos. Esto afecta directamente a nuestro estado anímico, favoreciendo la aparición de ansiedad y depresión.
  • Agua. Cuando tenemos ganas de beber agua, quizás si sepamos identificar mejor a qué se debe. Podemos decir que cuando tenemos sed, nuestro cuerpo nos está indicando que tenemos un desequilibrio hídrico y sufrimos deshidratación. Para solucionarlo debemos beber agua en la cantidad necesaria para satisfacer nuestras necesidades.
  • Platos elaborados. Suele ocurrir que, cuando estamos varios días comiendo alimentos precocinados o más básicos, como puede ser un bocadillo, tenemos ganas de comer un plato de comida más tradicional, como por ejemplo un cocido o una paella. En este caso, nuestro cuerpo no está recibiendo los nutrientes necesarios y demanda la ingesta de platos más elaborados, y ricos, desde el punto de vista nutricional.

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