A todos nos gusta tener nuestra cara limpia y fresca cada día. Todavía muchos seguimos utilizando el agua del grifo para hacerlo, pero otros muchos ya han dado el paso al agua micelar. De hecho, en los últimos años, se está convirtiendo en uno de los productos más utilizados para la higiene diaria de nuestra cara. Pero, ¿realmente merece la pena?

Básicamente la diferencia entre el agua de grifo y agua micelar está en sus beneficios. Mientras que el agua del grifo deja nuestro rostro graso y no limpia bien las impurezas, el agua micelar sí lo hace. De hecho, su principal beneficio es que permite limpiar y tonificar la piel, atrapando la suciedad, y devolviéndole la luminosidad. Además favorece el cierre de nuestros poros y la hidratación.

Gracias a la formula del agua micelar (a base de micelas y libre de parabenos), favorece la eliminación de la suciedad transportándola a través del agua, pero siempre respetando el equilibrio cutáneo. Esto lo convierte en un limpiador ideal para aquellas personas que tengan la piel seca o sensible.

Este tipo de agua es recomendable utilizarla a diario para cuidar el aspecto de nuestra piel. Se puede aplicar varias veces al día. Lo ideal es hacerlo al levantarnos, para eliminar el exceso de sebo que la propia piel ha generado mientras dormimos. Pero igualmente se puede utilizar antes de irnos a dormir, para dejar nuestro rostro fresco, al eliminar las impurezas que hemos acumulado durante la jornada. Sin duda, es un producto muy recomendable para el cuidado externo de nuestra piel.

Recuerda que es igual de importante cuidar nuestra piel desde dentro. La mejor forma de hacerlo es aportando colágeno hidrolizado de alta absorción como bio3 Colágeno Forte. Gracias a su exclusiva fórmula, reforzada con ácido hialurónico y magnesio, te ayuda a mejorar tu la elasticidad y brillo de tu piel, manteniendo siempre un aspecto saludable.

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