Si quieres mantener tu peso durante este verano, disfrutando de cada comida, el mindful eating puede ayudarte. Sin duda, una nueva alternativa saludable, que cada vez está más presente y que te explicamos a continuación.

El objetivo principal es que nos centremos en nuestro plato durante la comida. Evitando, de esta manera, cualquier distracción. Si conseguimos ser conscientes en cada momento de lo que estamos comiendo, así como de las cantidades, y dedicamos el tiempo necesario para ello (se recomienda al menos 20 minutos), conseguiremos comer lo que realmente necesitamos y evitar calorías innecesarias.

Para conseguir utilizar bien esta técnica, existen varios trucos que te ayudarán. A continuación te mostramos los 4 más destacados.

  • Bebe un vaso de agua. Quizás te resulte básico, pero ¡realmente funciona! Beber agua antes de las comidas, nos ayuda a saciarnos. Pero, además, se ha demostrado en la Universidad de Birmingham que, si lo hacemos, sabremos mejor si lo que realmente tenemos es sed o hambre. Esto ocurre porque se ha demostrado que ambas sensaciones pueden confundirse. Añadir fibra natural a tu vaso de agua, también te ayudará a aumentar la sensación de saciedad.
  • Fuera distracciones. Es una de las partes más importantes. Para practicar correctamente el “mindful eating” debes olvidarte de tu alrededor, para centrarte en tu plato. Por lo que debes evitar cosas tan habituales como estar pendiente de tu smartphone o comer mientras ves la televisión. La clave está en comer sin estrés y controlando en cada momento la sensación de ansiedad.
  • Come sentado. Es necesario comer sentados en la mesa, para que nuestro cuerpo perciba que se trata de una comida. De lo contrario, nuestro cuerpo no interpretará que estamos comiendo y no le dará el valor que tiene. Esto debe de hacerse siempre, independientemente del momento de día, ya sea una comida completa o un tentempié.
  • Dedica tiempo a masticar. Si masticamos despacio, daremos tiempo a nuestro organismo para que produzca las enzimas que posteriormente utilizará para hacer la digestión. Además, está demostrado que nuestro cerebro tarda un tiempo en recibir la “señal” de que ya estamos llenos con la comida. Por lo que es necesario evitar comer todo de forma rápida en pocos minutos, porque no nos sentiremos satisfechos hasta pasados al menos 15 minutos desde que comenzamos a comer. Una vez termines, pregúntate cómo estás de satisfecho. Esto te ayudará a conocerte mejor y ajustar las proporciones de cara a las siguientes comidas. Recuerda que el objetivo es comer lo que tu cuerpo necesita y no más, por lo que no es conveniente terminar de comar con sensación de pesadez.

¡Truco extra! Para facilitar el dedicarle tiempo a comer, puedes probar a dejar los cubiertos sobre la mesa entre bocado y bocado. Así, conseguirás pausar la comida, prestando atención a la comida que estás masticando en ese momento, sin tener prisa por dar el siguiente bocado.

En verano, vivimos días en los que solemos salirnos de la rutina, y esto, junto con el buen tiempo, hace que sea más difícil mantener nuestro peso. Por eso, ahora más que nunca, es un buen momento para comenzar a disfrutar de los platos siendo conscientes de lo que comemos.

Te ha gustado?...haz un comentario